domingo, 11 de julio de 2010

La Casa de Don Samuel Salinas y Velasco

Foto: Aída Camacho García

La Metamorfosis

Foto: Aída Camacho García

La Plazuela Coronel Nicolás Romero

Foto: Aída Camacho García

Portal del Ynmortal Hidalgo

Recibió el nombre de Portal del Ynmortal Hidalgo como homenaje al Padre de la Patria. Ubicado en la esquina de calle del Trabajo con Plaza de la Constitución, es un portal bastante singular.


Como podemos apreciar en la imagen, contaba con unos excelentes barandales de herrería ─hoy sustituidos por una reja sobria─ y los muros se hallaban decorados de una manera particular, que no sabemos si compartía con el resto de los portales.



Ya desde pequeño, me llamaban la atención los respiraderos a través de los cuales se ventila la duela de madera que aún cubre la sala de La Casa del Portal, como se le conoce comúnmente y que fuera propiedad de Don Leonardo Uribe.


Varios de nuestros tíos se sentaron con frecuencia en sus "pollitos" para conversar a la luz del atardecer. No es difícil imaginar allí al Sr. Leonardo y a Don Samuel Salinas platicando animadamente.


Foto: Aída Camacho García

En el exterior destaca el reloj de sol que corona una de sus esquinas. Además de señalar las horas con su sombra, las varillas nos permiten determinar el norte y sur geográficos.


Siendo el menor de los portales, no es por eso menos relevante. Su ubicación es privilegiada porque igual se puede observar desde allí la calle de Hidalgo hasta el Parque Héroes de Nopala, como disfrutar de una magnífica vista de la Plaza de la Consitución o la calle Benito Juárez y, al fondo, atisbar la de Valentín Gómez Farías.


La Casa del Portal y el portal mismo se construyeron con posterioridad a la casa que luego fuera propiedad de la familia Callejas Ruelas, porque aquella está adosada a su muro norte, a todo lo largo, y cierran, por el oriente, el cuadrángulo de la plaza.

Hidalgo # 2: donde vivieron los abuelos y los tíos

Foto: Aída Camacho García

La Fuente del Jardín Principal



El centro de Nopala no ha tenido siempre la apariencia que hoy le conocemos. Ha sufrido diversas transformaciones, unas afortunadas, otras no tanto. Aún hoy podemos notar las huellas de estos cambios. Para muestra, basta un botón.

Lo que conocemos hoy como Plaza Cívica en realidad formaba parte de un espacio cuadrangular denominado Plaza de la Constitución. Alrededor de ella y, en el último tercio del siglo XIX, se construyeron los portales "De la Consitución", "Del Ynmoral Hidalgo" y "Cinco de Mayo". Al centro, varios centímetros por debajo del nivel que se observa en la fotografía, estaba la Fuente, abastecida con el agua del "Tanque del Curato".

Cuando el Presidente Municipal Don Raymundo Salgado construyó el Jardín Principal, colocó la Fuente por encima de una gran plancha cementada. Rodeado por pilastras coronadas con faroles y por largos bancos donados por vecinos del municipio, llegó a ser el orgullo de los lugareños.

Para entonces apenas quedaba huella de las primeras lámparas con que se iluminaba la Plaza.

Corta vida tuvo el Monumento a Vicente Villagrán, héroe epónimo de Nopala, (donde se planeaba depositar sus restos morteles), levantado en el costado Norte de la plaza durante el período del Sr. Antonio Rivera.

En una época más cercana se elevaron los prados para "estar a tono" con los jardines que se multiplicaban por todo el estado de Hidalgo, y se construyó un foro para eventos cívicos y culturales. Remató la pilastra de la Fuente una "flama" en piedra roja.

Ya con el impulso a la charrería como "deporte nacional", despareció el jardín, sustituido por la Plaza Cívica Coronel Nicolás Romero que hoy conocemos de sobra y la Fuente migró al costado Sur, esta vez "adornada" con unas ranas de cantera.

Así, hoy tenemos: una plaza dentro de otra plaza, los restos del Coronel Vicente Villagrán -que da nombre al pueblo y municipio de Nopala-, sin un monumento y relegado a un lugar secundario en nuestra memoria y los del Coronel Félix Olvera en una tumba olvidada que amenaza ruina.

Ironías de la vida, por decirlo de alguna manera.

Templo de Santa María Magdalena

Nopala fue evangelizada por los franciscanos hacia fines del siglo XVI. Algunos autores indican que fue Fray Alonso de Rangel después de 1571. Sin embargo, según Mendieta, Fray Alonso de Rangel llegó a la Nueva España en 1529 con Fray Antonio de Ciudad Rodrigo y Fray Juan de San Francisco.


Foto: Jesús Flores Merino H.

"En la lengua otomí fue el primero que la alcanzó a saber… y el primero también que en ello predicó la palabra de Dios y su Evangelio en las provincas (sic) de Jilotepec y Tula… y en sus comarcas…"

Rangel "hizo arte (libro de gramática) y doctrina en la lengua otomí": Fue elegido quinto provincial de la provincia franciscana del santo Evangelio, pero "duró muy poco, porque embarcándose al principio de su provincialato para ir al capítulo general de Asís, se perdió el navío en que iba y murió en la mar". Esto fue poco antes de 1548, cuando se eligió el sexto provincial, Fray Toribio de Benavente, alias Motolinía1.

El 27 de octubre de 1930, Francisco Galarza, Inspector de la Dirección de Bienes Nacionales, describió el templo parroquial de la siguiente manera:


"El templo, construido de mampostería, está formado por una nave cubierta de cañón seguido; a continuación hay un tramo más amplio cubierto por bóveda de aristas dividida en dos partes por un arco, y sobre el presbiterio una cúpula octagonal sobre pechinas.


El piso es de madera con un pasillo de mosaico al centro.


La luz penetra por tres ventanas en cada muro lateral y una en la fachada para el coro, el que descansa sobre una bóveda casi plana sobre pilastras. El altar mayor se alza sobre plataforma de cuatro escalones y a ras del suelo un colateral en cada muro.


Aquí observamos parte de un altar lateral.


Al paño de la fachada y del lado norte, se levanta una torre cuadrada con campanario de tres cuerpos rematado en una cruz. Por el mal estado en que se encuentra le han sido retiradas las campanas.

Como anexos tiene: una capillita de chapitel adosada al muro por detrás de la torre; la sacristía apoyada en el muro sur y comunicada con el presbiterio con cubierta de bóveda de aristas, piso de ladrillo, una ventana al sur, un ojo de buey al oriente y puerta de salida al sur. El bautisterio, unido a la nave del mismo lado, con puerta de salida al poniente bajo el portal de la casa cural, que también comunica con la iglesia por puerta en su muro sur, tiene cubierta de bóveda de aristas, piso de ladrillo y un ojo de buey al poniente.


Entre la sacristía y el bautisterio esta el cuadrante, así como una bodega, y enseguida, al sur, la casa cural con una sola pieza habitable y el resto en completo estado de ruina.

Hay un pequeño jardín al frente del templo, separado del atrio por una barda de mampostería, y en la parte posterior un corral de buen tamaño en donde existe un jagüey de mampostería.


En el ángulo suroeste del predio construyó el Ayuntamiento, en el año 1870, el Palacio Municipal, formado por dos amplios salones que hacen frente a la plaza principal, y además, un coral en la parte posterior con un departamento compuesto por tres piezas que se destina a cárcel.


Por el costado norte de lo que en otro tiempo constituyó el atrio de la parroquia, existen dos departamentos con patio posterior cada uno. El primero, situado al noroeste con frente a la plaza principal, que se compone de un salón con techo de envigado y piso de ladrillo, está destinado a escuela de niñas, y el otro, construido en el extremo noreste, de idénticos materiales, a escuela de varones.


En virtud de que estos locales de han edificado en parte del atrio, éste ha quedado reducido a un pequeño espacio al frente y, una angosta franja en el costado norte, limitada por bardas de mampostería.


Condiciones materiales: El templo, bautisterio, sacristía y cuadrante, regulares. La torre amenaza ruina, lo mismo que las demás dependencias."


1MENDIETA, Fray Jerónimo de. Historia Eclesiástica Indiana. Vol III, Salvador Chávez Hayhoe, México 1945 : 203, 112-113)